El otro día vi a un tio abatido, destrozado, echo polvo, ojeroso, maltrecho y alicaído. Le pregunté:
- Pero tio, ¿Qué te pasa?
Y me dijo:
- Nada, que estoy cansado.
Yo entendí mal y dije:
- ¿Casado?
y el respondió:
- También.
¿Coincidencia? No lo creo. Hay palabras que se parecen entre si demasiado como para ser pura coincidencia. “Casado” y “cansado” es un ejemplo. Otro es “embarazoso” y “embarazo“. Una mujer encinta está embarazada o, como se dice a veces, sufre de embarazo.
Otro ejemplo podría ser “boda” y “joda” (y no hablamos del viejo verde que habla al revés en Star Wars). Y ya siendo rebuscados “Sacramento del matrimonio” y “Saco y meto en el dormitorio”.
Y es que como dijo el famosos profesor Asín Q. Cualo, “La fonética, es lo que tiene”.